27/11/24

LOS MAGICOS PODERES DE LOS GATOS

Gato. Cuatro letras para nombrar a un animal que nos produce tan gratas emociones. Los gatos vienen acompañando al hombre desde tiempos sin memoria. Dicen que descienden de los gatos monteses, pero se desconoce en qué momento se convirtieron en gatos domésticos.

Algunos historiadores señalan que cuando el hombre empezó a dejar de ser nómada y pudo asentarse en grupos y empezó a cultivar, los lugares en los que almacenaba los productos de su trabajo se convirtieron en atractivos para los roedores y entonces, de manera no pensada aparecieron los gatos en busca de sus presas. El hombre vio aquello y ni corto ni perezoso le empezó a dar comida con el fin de hacerlo el protector de sus incipientes bodegas.

En 2004, restos de un gato al lado de un humano, fueron encontrados en una tumba en Chipre, de donde se dedujo que la domesticación de los gatos se sitúa entre 7500 años antes de nuestra era.

Parece ser que la práctica de domesticar gatos empezó en Egipto. Fueron adoptados como animales de compañía y se le valoraba por su belleza y la destreza como cazador que ayudaba al cuidado de los silos de trigo que era de gran valor para los egipcios. Los gatos también fueron idolatrados «destacando su consagración con Bastet, diosa del hogar, de la vida doméstica, de la fertilidad y los secretos de las mujeres».

Fue muy arraigado el culto a los gatos porque los faraones obligaban a la protección especial de esos animales. Hay numerosas escenas en las tumbas egipcias que muestran a los gatos junto a sus propietarios. No olvidemos que se han encontrado tumbas con gatos embalsamados, tan perfectamente como los embalsamientos humanos.

Pero así como se le ha adorado también, estos peludos y ágiles felinos han sufrido algunos señalamientos por parte de los humanos al asociarlos con actos de brujería. Se puede ver en algunas láminas que representan a las brujas, además de la olla para preparar las pócimas. No  puede faltar un gato negro que representa lo oscuro, lo mágico. También, por mucho tiempo, los gatos de color negro fueron señalados como portadores de mala suerte, tanto así, que los perseguían y en ocasiones los mataban.


Pero ha sido más el valor que se le ha dado. Por ejemplo, en el siglo XIV, Europa aumentó el  aprecio por estos animales, ya que la presencia en los hogares ayudaba a que las ratas se fueran de las casas y de este modo no dejaran las pulgas que trasmitían la peste bubónica. Este hecho hizo que de nuevo los gatos tuvieran mejor estatus como símbolo de buena suerte y protectores para algunas enfermedades.

Dice la leyenda «que, en el momento de la Creación, todos los animales se pusieron en fila y cada uno, a su turno, le pedían a Dios, el atributo que más querían». El pavor real deseaba la belleza; la gacela, rapidez; el león, coraje; el caballo, gracia, y así consecutivamente. El gato, el último de la fila, escuchó todos los pedidos y, al llegar su turno, pidió cada uno de esos atributos. Es probable que esta sea la causa por la que el gato se convirtió en uno de los animales más perfectos»

Creo que fue Borges quien dijo que «Dios hizo al gato para darle al hombre la oportunidad de acariciar un tigre». Y es que un gato es un tigre en miniatura. Están perfectamente hechos para perseguir, acechar, correr, saltar y capturar a la presa. Son perfectos en su destreza y agilidad.

La gente no se cansa de atribuirle poderes mágicos a los mininos. Aseguran que pueden detectar los lugares de la casa en los que se concentran las malas energías y que ellos se encargan de limpiarlas.

Aseguran también que los gatos tienen la capacidad de identificar cuando una persona está enferma y que su cercanía protege de enfermedades. Igualmente, sucede con las personas que están tristes, les pueden liberar de las malas vibraciones y darles alegría.

Algunas personas aseguran que a los gatos les gusta dormir en las camas de sus dueños o cerca para evitarles pesadillas o ataques de entes de maldad. Finalmente, y entre otras cualidades que se les atribuye es la de producir tranquilidad a nivel mental.

Sea como fuere, el gato es una mascota que tiene gran preferencia entre las personas. Todo esto sobre los felinos me hace recordar algo que sucedió en un pueblecito. Había una mujer que tenía fama de adivinar dónde encontrar alguno objeto extraviado o que hubiese sido robado. Un hombre muy dado a las pilatunas consultó un día a la mujer para que le dijera sobre una pérdida que había tenido.

—Señora —dijo el hombre con voz pesarosa—. —Se ha perdido mi gato y quiero saber dónde encontrarlo.

La mujer encendió una vela, pasó sus manos sobre ella, cerró los ojos y dijo con voz profunda:

—Apreciado amigo. La pérdida de su gato es culpa de un vecino que lo odia. El vecino, en la noche, tomó su gato, lo metió en un costal y lo arrojó en la quebrada que hay a las afueras del pueblo con el fin de que se ahogara.

El hombre no pudo contener la risa

—No, señora, no puede ser eso, porque el que se perdió fue el gato de mi carro.