Cuando uno iba al cine de
niño a ver las películas de Tarzán, «el rey de los monos», también los
espectadores estábamos pendientes de «Chita», el inolvidable chimpancé,
compañero inseparable de Tarzán y quien además ponía el toque de humor en la «cinta» como llamábamos a películas.
Tan famosa como el mismo
protagonista, era el chimpancé que se convirtió en figura del celuloide. Digo
«el», porque sobre el sexo del animal hay mucha controversia.
El nombre que le habían
puesto al animal era Jiggs, y acompañó
en varias películas al inolvidable Johnny Weismuller, uno de los mejores intérpretes del «Rey de
la selva».
Además de la popularidad por sus actuaciones al lado de
Tarzán, figura en el libro Guiness de los
Récords como el simio más longevo del mundo.
Como negocio es negocio, el personaje de «Chita» fue una
creación de los señores del mundo del espectáculo que como dioses modernos
pensaron que no era bueno que Tarzán, anduviera casi en cueros por la selva y
le crearon esta compañera que vivió increíbles aventuras con el «hombre mono»,
porque, aseguran, en las novelas de Edgar Rice
Burroughs, no existió
tal compañera para el protagonista.
Parcero con Tarzán, el simio se hizo popular y terminó sus
años de vejez en un santuario para animales ubicado en la Florida, EE.UU.
El 24 de diciembre de 2011, el Santuario de Primates de Suncoast
en Palm Harbor, dio la noticia de la muerte de la inolvidable «Chita» debido a
una insuficiencia renal.

